Capítulo 7: Viaje de Enishi a Atacama

Los tres corredores del equipo KIZUNA,

Kuro-chan, Shin-chan y yo,

teníamos la agenda llenísima antes del maratón de Atacama.

 

Kuro-chan, por su trabajo,

Estambul – Washington – Londres – Inscripción en el maratón de Tokio – Maratón de Tokio disfrazado de Jirafa – Desierto de Atacama.

 

Shin-chan también,

entre sus viajes a Malasia, Filipinas, Estados Unidos y otros viajes domésticos, el maratón de Tokio disfrazado de Plátano.

 

Y yo,

Maratón de Tokio disfrazado de nabo (abandonado a los 20km) – viaje de negocio a China por 3 días a partir de la misma noche – regreso a Japón a medianoche – salida a Atacama después de unas horas.

 

Sé que ustedes lectores inteligentes dirán:

“¿No fue necesario el maratón de Tokio en medio de entre todos esos viajes no?”

 

 

Y por fin llegó el día de la partida a Atacama.

 

No habíamos dormido bien por nuestros trabajos y otras cosas que teníamos que hacer para el viaje a Atacama, pero decíamos siendo optimistas:

“¡Está bien para que no nos dé jet lag!”

 

Nuestro trayecto desde Japón hasta Atacama era:

Narita – Nueva York – Santiago, Chile – Calama, Chile.

Son 3 vuelos y 40 horas en total.

 

 

A mí me encanta la palabra “Enishi (conexión por casualidad)”.

Y nunca había visto una cadena de tantos Enishi

que en este viaje a Atacama.

 

Primero, en el vuelo de Narita a Nueva York.

Sorprendentemente, el piloto que manejó el avión fue

Rikimaru-chan, que fue a la escuela primaria con Shin-chan y que ahora es nuestro amigo corredor.

En el maratón de Tokio de hace unos días, corrió con nosotros disfrazado de Soya.

 

Además, la chief purser (líder de los aeromozos) era graduada de la misma escuela de Maki-chan que ha corrido en los desiertos con Shin-chan y conmigo

y que también iba a participar en el maratón de Atacama esta vez.

 

Por esta cadena de Enishi,

que me hizo gritar “¡Cómo es posible esto!”,

en el vuelo a Nueva York, unas aeromozas fueron a mi asiento y me entregaron una tarjeta, diciendo “Le deseamos mucha suerte para que gane el campeonato”.

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La verdad es que….

cuando fui a China por trabajo justo antes de la salida a Atacama,

me enfermé y en el vuelo de regreso a Japón sufría de náuseas, dolor de cabeza y temblaba de escalofrío.

 

“Quién sabe si lejos de correr en Atacama, me dejan subir a este avión para Japón….

Pero si no subo a éste, no alcanzo a Atacama…..”

 

Así, casi moribundo, logré regresar a Japón a medianoche.

Desde el aeropuerto de Narita, estuve acostado luchando contra las náuseas.

Sólo faltaban 7 horas para la salida de mi casa a Atacama.

Antes de llegar a la casa, tuve que ir al hospital de emergencia.

Bajo estas circunstancias, me la pasé dormido en el avión de Narita a Nueva York, primer vuelo del viaje a Atacama.

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(Había una fila de asientos que por suerte estaban desocupados y ahí me dormí por 12 horas. Sí tengo el cinturón abrochado. Fotografiado sigilosamente por Shin-chan.)

 

Durante el vuelo, varias aeromozas se acercaron a decirme:

“¿Se encuentra bien?”

“Ha estado dormido, ¿desea comer algo?”

“Veo que no ha comido casi nada, ¿hay algo que necesite?”

y sentía mucha amabilidad de ellas.

 

Pensándolo bien, tal vez Rikimaru-chan el piloto y la chief purser, la amiga de Maki-chan, les dijeron para que me trataran bien.

Qué buenos son….

 

Gracias a las aeromozas, recuperé un poco de energía.

 

“Qué fácil soy….

¡¡Me dan más ganas de lograr mi objetivo!!”

 

Ahora que ya había recuperado un poco en el vuelo a Nueva York,

la preocupación era el dolor en la pierna lastimada en Okinawa que había reaparecido en Tokio.

 

La verdad es que en China no podía dormir de preocupación de la pierna

y en la noche aprendía en internet a encintar la pierna y lo practicaba repetidas veces.

 

“¡Debo hacer todo lo posible!”

 

Y llegué a la conclusión de recibir un tratamiento de la pierna en Nueva York, en las 12 horas de tránsito.

Aquí hubo otro Enishi milagroso.

 

Le dije a Ayako Yamazaki (alias Ayaro-chan), graduada de la primaria de Shin-chan y de la secundaria mía, que actualmente vive en Nueva York y también es corredora.

Ella me dijo:

“¡Mi fisioterapeuta buenísimo dice que te puede atender!”

 

Con la ayuda de Ayaro-chan que faltó un día de trabajo para recogerme en el aeropuerto,

fuimos a la clínica de Evan, el fisioterapeuta.

Yo: “Ayaro-chan, no sé como agradecerte. Haría cualquier cosa que me pidas. ¡Gracias!”

Ayaro-chan: “Entonces, Ono-san, ¡invítame todas las cenas de próximos 100 años!”

Yo: “¡¡Pan comido!!”

Adentro del coche que manejaba Ayaro-chan pasando por Manhattan,

Tomo-chan del equipo de prensa que me acompañó al tratamiento me preguntaba varias cosas filmando con la cámara.

Tomo-chan: “Ono-san, ¿cómo está tu salud y la pierna?”

Yo: “Mmmm, no podría decir que no estoy preocupado, pero sé que puedo arreglar la situación. Más bien, ¡tengo que arreglarla!”

En realidad estaba lleno de preocupaciones, pero es que me estaba filmando.

Tomo-chan: “¿Tú que siempre estás enérgico también sientes la presión?”

Yo: “Pues, siempre pensaba que yo tenía que ser el líder porque tengo más experiencia en las carreras que los demás, y honestamente me da miedo imaginar que yo sea el freno del equipo por una herida…”

Entonces, Ayaro-chan que estaba manejando el coche dijo sonriendo, algo que me azotó.

Ayaro-chan: “Ahhhh, cuando yo hacía deportes de equipo me di cuenta de que siempre en un equipo hay una persona que se preocupa solito y en vano, por su propia voluntad. “

¡¡Eso es lo que soy ahora!!

Después de una hora en coche, llegamos a donde Evan, el fisioterapeuta.

Primero me toma el pulso y dijo sonriendo, otra cosa que me azotó.

Evan: “Oye, como que tienes mucha preocupación ¿no?”

¡¿Cómo…… cómo lo descubrió!?

Encima,

Yo: “Aparte de lo de la pierna y el malestar del estómago, últimamente me duele mucho la parte izquierda del cuello.”

Evan: “Ahhhh, es lo que les pasa a los preocupones.”

!!!!!

Y todavía más.

Revisando varias partes de mi cuerpo y la dureza de mis manos y pies,

Evan: “Este….. creo que tomas demasiado alcohol. Tu hígado está un poco duro y está afectando a la dureza del músculo de tu pierna derecha y mano izquierda.”

!!!!!!!!!!!!!!!!!!!

 

 

De hecho, no solamente la pierna derecha que está rota, sino también siento poco flexible  el músculo del brazo izquierdo, comparado con el derecho….

 

¡No sabía que afectaba a esas partes!

 

Es más, ¡no sabía que estaban conectados!

 

 

Yo: “Pues, sí me gusta mucho tomar, tanto que podría decir que corro para tomar….

Pero ya no tomaré nada hasta el día del maratón, ya que no estoy muy bien de la salud…”

 

 

Así se descubrió que el escalofrío y el malestar en el estómago que me ocurrieron de repente en China y el dolor en el cuello que siempre me molestaba se debían a “pensar demasiado” y “preocupar innecesariamente”.

 

Y el problema de la pierna era por “tomar demasiado” y “correr demasiado”.

 

Qué descuidado soy…..

 

Evan no sólo me indica las causas sino, por supuesto, me da tratamientos.

Para la preocupación, náuseas y diarrea me prescribió medicinas de Kampo y té infusión,

y seguimos con el tratamiento de acupuntura en la pierna.

 

Evan: “Te voy a poner un montón de agujas en las piernas y en el trasero y te va a doler mucho. ”

Ayaro-chan: “¡¡Sí!!

¡¡A mí también me hizo lo mismo y me dolió muchiiiiiiiisimo!!

¡Dale, Evan! ¡Quiero ver muchas agujas en el trasero de Ono-san!”

 

Yo: “………. Si con esto va a estar mejor, no importa. Póngame todas las agujas que quiera en cualquier lugar”

 

 

Y empieza la sesión de gritos.

Las agujas de Evan se levantan en mis piernas, una tras otra.

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Ayaro-chan: “Ono-san, yo también conozco este tratamiento. ¿Duele mucho verdad?

Yo: “Claro que no. Se siente muuuy rico……. ¡¡Ay!!”

Ayaro-chan: “¿Ya ves? ¿Te duele no?

Yo: “No, no….. fácil……. ¡¡AAAAY!!

Evan: “Ahora, las voy poniendo en la planta del pie.”

Yo: “¡¿Qué!? ¿Se pueden poner las agujas ahí? ¡¡¡¡AAAAAAYYYYY!!!

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Me puso unas 20 agujas, me enseñó varios estiramientos y fin del tratamiento.

Sufrí mucho de dolor, seguramente mucho más que correr 250km en un desierto.

 

Evan: “Después de la acupuntura vas a sentir dolores musculares en la pierna pero no te preocupes, para el día de la carrera ya vas a estar bien.”

 

En realidad, caminaba como un robot que sólo puede dar pasos de 5cm, por tanto dolor en toda la pierna.

 

¿De verdad podré correr 250km dentro de 4 días?

¿Y si no puedo?

Aunque pueda, ¿qué tal si en medio de la carrera me empieza a doler y ya no puedo ni caminar más?

 

¡No!

¡No debo preocuparme demasiado!

¡No pasa nada! ¡No puede pasar nada malo!

 

Regresé a Manhattan donde mis compañeros estaban tomando juntos,

pero me quedé acostado, acurrucado y débil.

 

Se acabó el tránsito en Nueva York y en los siguientes 2 vuelos mi dolor muscular de la acupuntura fueron desapareciendo poco a poco,

 

y por fin, aterrizamos en Atacama, la escena de la competición.

 

 

……continuará……