Capítulo 1: Una noche inolvidable en Sahara

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“Ganar el campeonato mundial como equipo en el maratón de 250km en el Desierto de Atacama”

 

Antes de contarles este gran desafío, debería referirme a La Noche.

 

Esa noche que por más que trate nunca podré olvidar,

en la que corrí toda la noche, solo, llorando, en la plena oscuridad del desierto de Sahara.

 

El 6 de octubre de 2011,

la quinta etapa, la decisiva, del “Maratón del desierto de Sahara”, mi segunda carrera de 250km en desiertos.

 

La etapa de correr toda la noche, la distancia de 90km.

A pesar de que tenía sólo 2 años de experiencia en los maratones, había mantenido la buena velocidad por los primeros 4 días, hasta la cuarta etapa.

Y ya parecía muy real la posibilidad de quedar en el primer lugar entre los japoneses y el sexto en general.

 

Sin embargo, ahí choqué con un gran obstáculo llamado “problema gastrointestinal”.

 

En las carreras de larga distancia con más de 42.195km,

además de la necesidad obvia de tener buenas piernas para sobrevivir tanta distancia,

también es importante mantener el estómago sano que continúe ingiriendo, digiriendo y generando suficiente energía para seguir corriendo.

 

Es decir,

“Aunque te quede energía en las piernas, si ya no puedes comer, te fregaste”.

 

En el quinto día de mi segunda experiencia en Sahara,

en la etapa más crítica,

me fregué.

 

 

Habrá sido por el rencor contra mi propia falta o por el alivio de haberme recuperado y poder empezar a correr de nuevo,

que corrí toda la noche llorando a gritos abajo del cielo lleno de estrellas de Sahara,

donde no se encontraba ni un otro alma.

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(Después de terminar la carrera de la quinta etapa, me tumbé en el suelo)

 

Correr 250 km en 7 días, en el desierto bajo el sol ardiente.

Y no solo correr, sino correr cargando en la espalda una mochila de 10kg que contiene alimentos y artículos indispensables.

 

Yo tenía sueño, cuando empecé a aficionarme a correr por motivos inesperados,

después de los 35 años de mi vida en que nunca había hecho ningún deporte y que nunca había tenido interés en las actividades al aire libre.

Ese sueño era participar en un maratón de desierto, algún día en mi vida.

 

Tan pronto empecé a correr me volví loco de entusiasmo,

bajé 20 kilos de peso del cuerpo que era un “gordito” con más de 20% de grasa,

y gracias a varias conexiones (“enishi”) y mis actos impulsivos,

alcancé a la línea de meta, a pesar de tan sólo 2 años de mi experiencia en maratones,

en el “Maratón de 250 km del desierto de Sahara”.

 

El resultado fue el octavo lugar entre todos y el segundo entre los japoneses.

Con sentimientos confusos entre la satisfacción por el buen resultado que no esperaba

y el despecho por no haber podido hacer lo máximo por culpa del problema del estómago,

asistí a la fiesta de celebración.

 

Ahí, lo que me dio un impacto tan fuerte que me quitó los sentimientos confusos

fue la imagen brillante de los cuatro corredores italianos que estaban en el podio

recibiendo el premio de “Equipo campeón del mundo”.
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Son los “Desert Runners (Corredores del Desierto)”,

que durante la carrera me pasaron varias veces hacia adelante y atrás.

 

Cada vez que los veía, yo sentía:

“¡¡Qué chéveres sooooon!!”

y verlos me daba mucha energía.

 

Al mismo tiempo, fue el momento en que me enteré de la existencia de la “carrera en equipo” aparte de la “carrera individual” del maratón del desierto de Sahara.

 

“¡¡Míralos!! ¡¡Qué geniaaaaal!!”

 

Correr 250 km en 7 días, en el desierto caliente, cargando 10kg de alimentos y artículos necesarios para la emergencia.

Esto es la regla común para todos los participantes del maratón de Sahara, tanto para los individuos como los equipos.

 

Sin embargo, para los participantes en equipo, se agregan además estas dos reglas:

“El equipo debe ser formado de más de tres personas (no tiene límite, pero en el momento en que queden menos de tres corredores, el equipo sale de la competencia).”

“No debe haber más de 25 metros de distancia entre los corredores, y la partida y la llegada tienen que ser al mismo tiempo.”

 

Los “Desert Runners” que conocí en el maratón de Sahara del año 2011,

los cuatro italianos vestidos del mismo uniforme,

siguieron corriendo ayudándose uno al otro,

a veces el líder jalando el brazo del que perdía su ritmo.

 

Y al fin, consiguieron el título de “equipo campeón del mundo”.

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El equipo “Desert Runners” en el podio,

cada uno con su “Escudo Plateado”, lo mismo que se les otorga a los campeones de cada género en la carrera individual,

estaba dando discurso de victoria.

 

Yo también quiero pararme en ese podio con el Escudo en mis manos.

 

Me falta mucho para quedar en el primer lugar como individuo, pero tal vez hay posibilidad en la carrera de equipo.

 

Claro, en ese entonces ni imaginaba

que después de un año y medio me lanzaría al desierto de Atacama,

formando un equipo con Shinya Sasaki (Shin-chan) y Yosuke Kurosawa (Kuro-chan),

que estaban en el mismo lugar viendo la ceremonia de premiación,

después de correr la carrera entera de su primer maratón en un desierto.

 

 

……continuará……